¡Que difícil resulta definirnos a nosotros mismos!, resulta que podemos describir perfectamente nuestro coche, pero si se trata de dar una idea de quienes somos la cosa cambia.
Podría mencionar lo evidente, es decir poco más de lo que muestra el DNI, madrileño adoptado de 30 años, estudiante de periodismo, trabajando en algo que no tiene nada que ver con mi carrera (que a mi edad ya se trata de una elección meditada), felizmente hipotecado con mi pareja y nuestra hija en común, una preciosa perrita de 6 años.
Sobre aquello que realmente nos hace únicos, que me distingue del resto de seres humanos, intentaré resumirlo en un par de trazos. No se si por mi carácter o por que la vida es así me han caído una buena cantidad de lecciones pero siempre he sabido extraer de ellas aquello que las hace útiles y será por eso o porque siempre fui un soñador que aún tengo muchas cosas pendientes por aprender y que dar.
Si, soy un optimista de ahí probablemente mi sonrisa permanente, es difícil quitármela aunque sea por un rato y quizás por ello tampoco es fácil tocarme la fibra, ese nervio que todos tenemos, y que algunos pretenden ocultar, que nos hace ponernos en pie y decir “un momento, por ahí no paso”.
Prefiero una crítica bienintencionada a una palmadita por compromiso (eso me viene de los curas), soy adicto a las emociones fuertes de la vida y a la quietud de la contemplación, y si me preguntaran por algo digno de defender respondería sin dudar, “a los niños, a los mayores y a mi familia”.